La recuperación del Gandul
Aquí va un relato y un testimonio fotográfico, de la dura faena que realizamos para recuperar el Gandul.
En rigor, pese a las apariencias, el barco, en mi cabeza, nunca había estado abandonado. Cierto es que durante un par de años intentaba mirar para otro lado, cada vez que pasaba por delante, porque sabía que tenía que atenderlo, pero también sabía que no tenía ninguna posibilidad de hacerlo. Entre la compra a crédito del Gambrinus (obligada por la “imposibilidad” de navegar y trabajar con el Gandul), la mudanza a un piso y la supervivencia inicial de la familia, no había ni tiempo ni dinero para nada… Lo que supuse que sería una circunstancia de un par de meses se transformó en años, y todo fue para peor en el barco.
Igualmente, en el 2005, cuando di un curso de poliéster para la fundación Valdocco, en Sande II (donde nació Sandenáutica y todo el proyecto “Lince 5.5”), aproveché la infraestructura montada para construir unas 20 planchas de PRFV, monolíticas, de 1,20 x 2,40 m cada una, recubiertas en una capa con gelcoat.
Cuando comenzamos (Febrero 2007) no teníamos ni idea de la gravedad de los daños que el tiempo y la falta de cuidado le habían provocado… Cuando lo supimos, comprendimos que arreglarlo no resultaría rentable, y que más fácil sería comprar algún otro barco de segunda mano, o hacer uno nuevo… pero… qué era lo que se suponía que había que hacer con el Gandul??? Porque todo el mundo te decía que no era rentable, que lo dejáramos… pero yo me imaginaba una pira vikinga en la que ardería mi barco… y comprendía que yo tendría que echarme arriba en el último momento… para purgar la falta de cuidado, el absurdo de haberlo dejado llegar a esa situación… (a la que llegó casi de golpe, en unos pocos años…) Si se tratara de otro bien, uno aplica la lógica, pero este es mi barco, el que dibujé, el que construimos con nuestras manos, el que nos llevó por medio mundo, una y otra vez…
Así que nada, más trabajo o menos, más dinero o menos (digamos mejor, TODO EL DINERO que pudiéramos conseguir), y a echar para adelante, que solo cabe recuperarlo, y mejorarlo, y ponerlo lindo, y bien, y volverlo a la vida…
Conseguí fondos (tomé una deuda a 4 años, equivalente a un alquiler, para disponer de dinero fresco para poder hacer la obra), y comenzamos:
NUEVA NACELLE
Empezamos por la nacelle, porque el fondo estaba horrible, nunca conseguíamos mantenerlo bien (la falta de luz y sol, la permanente humedad, los golpes de mar, todo conspiraba para que mantenerlo en buen estado fuese siempre difícil), y se notaba floja en muchos sitios. `
También era el inicio del trabajo de Ricardo, a quien contraté para llevar adelante el grueso de la obra de recuperación, de manera que yo pudiera ocuparme de las tareas más complejas, de la provisión de materiales, la logística y demás.
Esta obra requirió trabajar abajo del barco, un poco agazapados, con una humedad y un frío mayor, y algo complicados por la marea alta de cada día.
Hubo que unir la nacelle a los mamparos principales (se había desprendido en la zona de los baños, por el peso de los depósitos de agua), enderezarla y sanear la estructura y el forro de madera y tablero, antes de proceder a duplicar (con madera de iroco) los refuerzos longitudinales. También a la entrada de la sala, en donde se había desprendido del mamparo.


Recuperando el suelo a la entrada
Una vez todo saneado y reforzado, se aplicó una cobertura completa de PRFV, con los tableros preparados afuera, de 5 capas alternando mat y tejidos, con gelcoat por fuera, que, para poder reparar por dentro alguna vez, evitamos unir entre sí, y afirmamos con tornillos de inox desde abajo a toda la estructura.

Vista de popa de la nueva nacelle, antes de cerrarla, se pueden apreciar los refuerzos de madera dura y la espuma en el interior.
Vista de proa, ya preparada para laminar, y ya unida en las bandas.

Por último, se laminaron estos refuerzos en todo el perímetro, para evitar toda posible filtración desde el exterior, y se colocó espuma de poliuretano entre las dos capas.

Ya laminado todo el contorno, vista de proa.

La nacelle (y la bañera) vista de popa, ya laminada totalmente.
NUEVA BAÑERA (COCKPIT)
Este fue uno de los trabajos que no estaban previstos, pero que el estado en el que se encontraba la bañera no dejó otra opción. Se notaba floja, pero nunca creí que pudiera estar tan deteriorada.
Hubo que tomar una decisión, y opté por una que marcó todo un principio en la recuperación del barco.
El tablero de cedro naval es estupendo, tiene muy buenas propiedades mecánicas (un peso relativo bajo, buena resistencia a la humedad, un momento flexor bastante elevado, y una dureza adecuada), pero una vez que entra en etapa de degradación todas estas características se derrumban rápidamente.
En aquellos lugares en los que la posibilidad de inundación en rincones es grande, sería mejor cambiarlo por PRFV. De ahí que en la nacelle optamos por el PRFV, y en la bañera debíamos hacer lo mismo (y pretendemos hacerlo también en los fondos de los cascos).

Abriendo el fondo para quitar lo deteriorado…

A cada paso, se debía quitar más y más…
Hasta que quedamos en el “aire”…
Entonces planteamos una obra relativamente importante, el reemplazo de la actual bañera de madera y tablero marino (terciados) recubierto en poliéster, por una bañera nueva construida sobre la misma estructura (debidamente saneada), pero toda en PRFV. Utilizamos las mismas planchas que teníamos preparadas de 5 capas de mat y tejido recubiertas con gelcoat.
Ricardo
Ricardo, fue clave en esta etapa, trabajó duro y se instaló a vivir a bordo, con lo que la obra comenzó a tener la inercia necesaria. Javier lo ayudó en el laminado de las placas de PRFV.
Durante esta etapa se produjo el viaje que hicimos con Ignacio a Alemania a disputar el campeonato del mundo de la clase Micro, en donde obtuvimos un satisfactorio 5º puesto en la división regata. El estado de la bañera hizo que todo el trabajo se demorase, y nos “esperase” a nuestro retorno, para que no fuéramos a perdernos de nada…
En algunos sitios hubo que empezar recuperando algo de la carpintería, especialmente en las planchas de tablero marino, en las que colocamos capas de muy poco espesor, para que desde adentro se viese original, y de afuera pudiéramos vincularlo muy bien con la obra nueva, al ser prácticamente todo de PRFV también.
Quitando la madera degradada, igual que un dentista que eliminase la caries…
Paso a paso…
Rearmando el soporte, en madera, que da forma al interior, antes de laminar todo.
Por último, recuperar las tapas de los tambuchos de la bañera, sus apoyos y toda la bancada.

Y también los peldaños exteriores, que dan acceso desde las popas.




Al final quedó bien, y en adelante la posibilidad de que se degrade está prácticamente descartada.
NUEVAS PROAS
Esta obra era una vieja aspiración mía, lo había dibujado en 3d y sabía que quedaría mucho más lindo el barco, con una entrada de proa más moderna, más cómoda para ir y venir por cubierta, y con mayor amplitud en los interiores… todo ventajas, excepto el trabajo de hacerlo y el costo.
Y en esas estaba, dudando –con todo lo que había aparecido roto y degradado, que no teníamos previsto, no me parecía oportuno encarar una obra más que no fuera imprescindible-, cuando Facu, que estaba colaborando en firme con el trabajo, lo decidió por mí. Me pidió las medidas, buscó los tableros de PRFV que harían falta, algunos otros materiales, y se fue a la proa de babor a empezar… y ya no se pudo evitar, porque, aunque cuando la proa de babor estuvo lista ya no se ocupó de la de estribor (tuvo una quebradura de muñeca que lo dejó fuera de servicio un buen tiempo)… no tuve más remedio que seguir adelante (no íbamos a dejar las proas diferentes!!!).

La nueva proa fue preparada afuera, y, una vez armada, la presentamos y pegamos en su sitio
.


Una vez pegada, rascó el contorno completo, y luego laminó toda la unión.
Ahora estamos muy contentos por haberlo hecho, porque el barco ganó mucho en, y lo ha actualizado mucho en sus líneas.
CAMBIO DE MOTOR
El Perkins otra vez estaba todo oxidado en su exterior, y, aunque seguía funcionando bien, pedía un trabajo muy grande de mantenimiento (así como la cola volvo).
Ante la evidencia de que, en las condiciones en las que estaba montado todo el conjunto, esa sería la norma, tomé la decisión de quitar todo y montar un fuera de borda de nuevo.
No es una decisión final, simplemente era la mejor opción para la coyuntura. Si decido volver a un motor interno con la cola volvo o algo así, prepararé el montaje de una manera mucho más estanca, y con más fácil acceso desde el interior, más aislado acústicamente y con más servicios (agua caliente, electricidad, etc.). Entre tanto, había que recordar que lo mejor suele ser enemigo de lo bueno…
Y David (Rebollo Aguirre), a través de la gestión de Eduardo (Carrasco), vinieron a resolver todos los temas, porque me pasó un motor en muy buen estado, un FORCE 40 HP, que montamos en su lugar sin mayores complicaciones, con un poco de trabajo.

Hubo que adaptar la caja de protección, hacer un espejo de fijación, y enviar los cables de energía y mandos, el depósito de gasolina y la caja-tapa del motor, que hicimos en PRFV. El conjunto quedó bien, y todo funciona correctamente.
NUEVO TUBO EN PROA (forebeam)
Encontramos el tubo de proa destrozado por corrosión galvánica. Ya lo habíamos recuperado poco antes de zarpar de Argentina, en el 2000, y sabíamos que ahora solo podía resultar cambiarlo.
Esta vez le pondríamos un tramo de palo de barco, porque el aluminio sería de aleación náutica, y resistiría mucho mejor el paso del tiempo.

El viejo tubo corroído.
Facu encaró la obra, quitó el viejo tubo, para lo cual debió liberar el botalón, el estay de proa y todo el sistema de sujeción. Y también hacer sitio en la cubierta y la caja del fondeo, en donde todavía teníamos una enorme cantidad de cosas desperdigadas, esperando la ocasión de guardar lo poco que pudiera ser de utilidad y tirar el resto.
Aprovechamos la ocasión para bajar la cola volvo, y guardarla en el cuartito que montamos en la playa, frente al barco, e ir limpiando un poco la cubierta.


Con la mitad superior del viejo palo del Gambrinus (que se había partido por fallo de la cruceta), montó el nuevo tubo de proa.
Luego lo sujetamos a ambos lados con cabos, y va sujeto asimismo a la caja de fondeo por unas pletinas de inox (que se observan en la foto, a la izquierda), y al botalón por el mismo herraje que lo contornea y de donde tira el estay de proa.


El conjunto ya montado -en provisorio todavía-.
EL EXTERIOR EN GENERAL
Facu arrancó la preparación de la pintura exterior completa (que se comprometió a ir haciendo), y comenzó por los laterales de los cascos, digamos entre la cubierta y la línea de flotación.
A cada paso que avanzaba iban apareciendo problemas de humedad que requirieron, en varios casos, obras de carpintería y PRFV para su arreglo. Tal el caso de la amura interior del casco de estribor, del lateral del baño de babor (una obra importante porque la humedad había podrido una buena parte del tablero, lo que llevó a un trabajo grande que hicimos con Ricardo), el interior de la proa de babor, que hubo que reconstruir, la caja de fondeo, y las popas de ambos cascos, que aprovechamos para hacer en PRFV.

Amura interior de estribor (el celeste es el resto de una lata de antifouling que se desfondó al bajarla).

Popas degradadas…

Recuperadas

La proa de babor, intentando determinar el grado de “desastre”.


La caja de fondeo

RECUPERACIÓN DE LA OBRA VIVA
La obra viva no aparecía como un trabajo grande, excepto por la reforma que yo quería encarar para mejorarle las líneas de agua y transformar el fondo de tablero marino plastificado en un fondo nuevo completo de PRFV monolítico. Pero las planchas que habíamos preparado para ello ya se habían gastado en la bañera, y el tiempo se echaba encima… así que decidí hacer una buena tarea de mantenimiento de los fondos, y dejar la reforma de los mismos para una próxima temporada.
Encontramos algunas fallas en el laminado y en los tableros, las que fuimos saneando a medida que aparecían, mientras Facu iba revisando palmo a palmo al preparar la base de pintura.

La orza de estribor

Ricardo aplicando calor antes de laminar, apurados por la marea que subirá indefectiblemente…
RECUPERACIÓN DE LOS INTERIORES, BONITOS, PRÁCTICOS, FUNCIONALES → (LAS VENTANAS, LOS TAMBUCHOS, LAS PUERTAS… LAS GOTERAS )
Durante todo el proceso del exterior, Ricardo iba trabajando en los interiores. La idea base era sanearlos (en cada ventana, tragaviento o tambucho por el que entró agua había habido algún desastre en el interior), y, una vez recuperada la carpintería, aplicar una buena capa de pintura, que evitara la humedad de la madera, aún en el caso de que las aberturas fallasen de nuevo.
Todo el techo y los laterales irían de blanco, con la estructura de refuerzos longitudinales de los techos en barniz, lo que le daba un detalle. Por otra parte, los marcos se harían en un azul-celeste que daría una nota de color que nos gustara.
A la vez preparamos unos nuevos suelos, más firmes, con una buena estructura de soporte.
Varios marcos de las puertas requirieron una recuperación (se habían arqueado como consecuencia de la larga estancia en dique seco, apoyado sobre sus quillas). Las puertas estaban también bastante deterioradas, por lo que les montamos un marco perimetral que les dio un mejor acabamiento y refuerzo. A la vez les montamos a todas las puertas (las seis del interior y las dos de entrada desde la bañera), cerraduras y picaportes de aluminio que nos consiguió mi amigo Juan Sande.

Ricardo recuperando el baño de estribor.

El baño de estribor en proceso de pintura.

El lateral exterior del baño de babor ya recuperado.

Carpintería de los suelos del camarote de proa de babor.

Carpintería de los suelos de la cocina

El fregadero nuevo –en proceso de instalación-, el mueble del fondo –nuevo- y la nevera en su probable emplazamiento futuro.

El nuevo mamparo del baño de babor, con puerta para acceder a los depósitos de agua.
Los trabajos en los interiores no se pueden enumerar en este breve resumen, abarcaron cantidad de ítems, desde pequeñas modificaciones, trabajos de recuperación y de reconstrucción, y nuevos muebles y elementos de confort.
Nuestro barco se rige por la regla de que la función hace al órgano, y una estética ascética, aunque nos gusta que tenga algunos pocos detalles que denoten cuidado y cariño.
En general me molesta el lujo, así que nada que pueda ser considerado como tal tiene cabida en el Gandul, aunque cada vez más, busco que cuente con algunos elementos que hacen que la vida a bordo sea más llevadera. Agua caliente, ducha, buenos y confortables espacios y demás nos permiten contar con un interior que, aunque austero, resulta agradable.
Para que todo funcione adecuadamente, fue necesario montar de nuevo el sistema eléctrico del interior completo (aunque preservamos el importante tablero de luces que nos obsequió Sergio Rodríguez en Madryn), con tramos troncales que facilitarán a futuro lo que queramos hacer. Lo mismo sucedió con el sistema de agua. Le montamos una bomba de agua a presión, y un circuito interior para agua fría y caliente, que, al disponer de dos duchas y dos lavabos con grifos mezcladores en los baños, y otro grifo mezclador en el fregadero de la cocina nos permite contar con un buen sistema de agua.
PINTURA EXTERIOR, ANTIFOULING, FRANCOBORDO, CUBIERTA Y ANTIDESLIZANTE DE CUBIERTA
A estas alturas los trabajos eran un “continuon” no tenían principio ni fin, dormíamos los tres (Ricardo, Facu y yo) abordo, más bien poco, y sin embargo parecía que nunca acabaríamos… Se fue la marea de Abril 2009, pero para la de finales de Mayo teníamos toda la intención de botar el barco… pero no llegamos, y recién a finales de Junio pudimos botarlo.
Facu continuaba pintando el exterior, los laterales de blanco, el antifouling, y la cubierta, que decidió dejar para pintar el antideslizante una vez el barco en el agua (para que no se transitara tanto, ni se llenara de arena).
Se montaron los candeleros y guardamancebos, el timón –que necesitó obras en las que colaboró también Javier-, y la jarcia completa, además de repasar las velas, para lo que contamos con la colaboración de Shanty
.
Facu trabajando en la cubierta


Recuperando la amura de estribor

Empezando con el antifouling (se puede apreciar parte del arreglo del baño de babor, aún con imprimación epoxi verde)

Antifouling

Ricardo recuperando las puertas de entrada


Ricardo y Gustavo en la cocina, …la hora del mate

El “nuevo” Gandul va apareciendo…
BOTADURA
Fue un momento importante, aunque no estaba para navegar todavía, era un paso trascendente, después de lo que habían sido nada menos que 6 años y 8 meses desde de su varada… a esas alturas era para pensar que los quillotes podrían haber sacado raíces… pero no, el barco flotó bien, dimos atrás con el motor en marcha, tirando del cabo del fondeo que teníamos dado por popa.
Una vez sobre el fondeo, Facu lo fue recuperando con la ayuda de Ricardo –estaba lleno de escaramujos, así que cortaba bastante, y sacó barro negro como para hundir la proa-. Casi 7 años son muchos para un fondeo arriba del barro.
Entonces contorneamos la marina, y nos amarramos en el pantalán de espera, en donde dimos comienzo a una nueva etapa.


O eso creíamos… pero en realidad, los trabajos continuaron sin solución de continuidad, y el barco absorbiendo todas las atenciones, presupuesto y cuidados que fuimos capaces de seguir prodigándole…

La mala noticia de la primer semana… otra zona en mal estado, y bajo flotación…
Requirió una reparación delicada, que finalmente quedó muy bien. Aproveché para revisar todo el fondo, hasta estar seguro que no había ningún otro sitio peligroso, no obstante lo cual, me reafirmó en la conveniencia de dejar los fondos completos de PRFV, y más profundos.

Facu con la pintura de la cubierta, mientras yo instalo las redes de proa (para lo cual ya habíamos montado un refuerzo perimetral en iroco).

Ricardo posa orgulloso en un barco recuperado

Otoño de 2009, el Gandul, de nuevo a flote y listo para navegar…
Próximos pasos
En lo que respecta al barco, las tareas de mejora continua seguirán más o menos así:
Falta la pintura interior en los camarotes y el baño de babor –y la ducha y lavabo-. Algo más de instalación eléctrica, y de agua. Forrar los suelos (irán con linóleo).
Queda por instalar la electrónica (anemómetro, veleta, corredera y sonda).
Este año 2010 será de afianzamiento, queremos terminar con la obra ya iniciada, y agregarle fondos nuevos, totalmente laminados en PRFV, monolíticos, fuertes y sin más problemas llegado el caso de que las sentinas quedaran húmedas en un invierno… más fáciles de achicar, más fáciles de mantener, más fáciles de limpiar… y con mejores líneas de agua, y que a su vez, eleven la nacelle unos cm más sobre el agua.
Me gustaría contar con un motor diesel más potente, algo cercano a 60/70 HP (imagino uno recuperado de coche), que nos permita navegar a motor con un susurro en popa, a 7 u 8 nudos, casi sin consumo, por si nos lanzamos en algún momento a realizar alguna travesía por ríos y canales de Europa (la tenemos en carpeta).
Completaremos el pañol de velas de proa, con unas buenas Génovas, una pesada para enrollar y otra ligera para el botalón.
El chinchorro pide mantenimiento, aunque de inicio podemos manejarnos con el inflable, que está en muy buen estado.
Para “rizar el rizo” podríamos cambiar el palo mayor. Tenemos un tubo nuevo para montarlo, pero llevará bastante trabajo, y no tiene una gran prioridad de momento.
Por lo demás, en breve comenzaremos un curso de vela de crucero, y tenemos pensado realizar unas primeras travesías, de algunos meses de duración.
Tengo a cargo la Escuela de vela del CDNPU, que comenzará su segundo año de vida, y actividades náuticas de la Universidad de Huelva (UHU).
Los portes (traslados/delivery) de barcos siguen funcionando muy bien, y continúan.
A la vez, estoy estudiando bastante
Tengo por delante una buena temporada de regatas, y lindos campeonatos
Mientras tanto, vamos planeando nuevos viajes, que nos lleven “más allá de nuestros más bellos sueños…”