|
Vientos de Vida
Por
primera vez "A Chacun son Everest" se embarca en una experiencia
náutica. Gracias a la visión y persistencia de Alain y Claudine Caradec y su "Kotick" -barco y tripulación legendarios por sus cruceros extremos-, durante la última semana de octubre '99, chicos franceses y argentinos vivieron una experiencia excepcional en las aguas de la Península de Valdés, sobre el "Kotick", y los patagónicos "Callas" y "Gandul", de Jorge Trabuchi y Gustavo Díaz M. (El relato de Gustavo): Y
nuevamente parto... el corazón rebosa de alegría... otra vez el viento,
mi barco y el mar. La luna está casi llena, el viento suave es franco, y
nos llevará -al Gandul y a mí-
hacia nuevos sueños. Queda
en la estela una semana intensa, plena de vida, de ballenas, delfines,
pingüinos, de ilusiones, de esperanzas... de esperanzas. Christine, su
equipo, y todos los jóvenes que componen a.c.s.e. (a chacun son Everest)
ocupan desde hoy un lugar a bordo, para recordar, para inspirar, para enseñarnos
cómo se debe mirar la vida. A
eso de la una de la madrugada comencé lentamente la maniobra. El barco aún
vibra con las presencias amigas, con el brillo de los jóvenes ojos, con
la capacidad y el corazón de Christine, de Silvie, Annabelle, Agnès,
Pierre Jean... con el contacto franco y referencial de Alain y Claudine
Caradec; de mi compañero Angel, y de nuestros colegas Jorge y Cristina. Una
vez a bordo el pesado fondeo izo las velas. Queda atrás el tranquilo
reparo de Pardelas sólo iluminado por la luna, con el sonoro canto de las
ballenas, dejando por popa al Kotick,
al Callas, y a otros barcos
extranjeros que vienen a contemplar nuestras maravillas cada año. El
Gandul, con todas sus alas al
viento, aprovecha cada brisa. El sueño me va venciendo... me dejo
envolver. El reloj cada cuarenta minutos me da la tranquilidad de revisar
el rumbo, las velas, la velocidad, y sobre todo que ningún buque nos
arrolle. La rutina del solitario me va llevando a través de la noche, la
del navegante, a través de las millas. Un
amanecer glorioso nos encuentra justo en medio del Golfo Nuevo. El viento
es suave, el mar brilla azul, aún más bello. Christine y su equipo, todo
"A chacun son Everest" vino hasta la Patagonia para recordarnos
la bella frase de Albert Einstein: "estamos en la tierra para una
breve visita, y estamos para los demás". Para decirnos que tenemos
que ir más allá, más lejos, más largo... pensar más alto, elevarnos,
comprender y amar... que podemos ser plenamente nosotros mismos, y a la
vez ser mucho más para darnos a todos. El
arribo a Puerto Madryn se produjo sin novedad. Unas horas después Jorge y
Cristina llegaron con el Callas.
El Kotick continuó para Rawson
y el Sur. La próxima vuelta al mundo del Gandul,
los viajes del Callas por la
Tierra del Fuego y más, el Kotick
navegando Georgias, la Antártida, Groenlandia o cualquier otro destino de
los que acostumbran, serán ahora más ricos, enriquecidos por el contacto
humano excepcional de estos chicos ascendiendo a "su Everest",
guiados por un grupo de profesionales que han hecho que el mundo sea un
mejor lugar donde vivir. ¡ A BIENTOT "A CHACUN SON EVEREST" !, estoy orgulloso y honrado de haber sido parte de vuestro equipo, y espero con emoción nuevos proyectos que podamos compartir. Au revoir... MERCI, MERCI BEAUCOUP.
Una
semana intensa: Primero
llegaron a Buenos Aires, adonde se completó el grupo con los argentinos.
TELECOM apoyó en todo momento la “movida”, y Marcela, desde su
oficina, logró que todas las situaciones pudieran resolverse. Una vez en
la Patagonia arribaron a Trelew con unas horas de demora, por lo que
debieron pernoctar en tierra en la Península, en Puerto Pirámide, en
donde se produjo el embarque, el 22/10/99, poco antes del medio día. El
equipo terrestre, contó con la experiencia y la calidad de Guillermo y
Vilma Sar, de Paula (Eubalena viajes), y de Carlitos en la Trafic. Al
Gandul, como a los otros
barcos, llegaron varios jóvenes y adultos, cargados de bolsos y equipos,
enfundados en trajes de agua demasiado nuevos como para creer que tuvieran
experiencia... Ni bien nos conocimos, desde el almuerzo en adelante, todo
comenzó a ser parte de una buena onda profunda, donde muchas cosas que
ellos suponían que tendríamos a bordo no estaban (cocinero/a, 220 Volts,
malacate para anclas), y sin embargo nunca hubo problemas, siempre con
buen humor seguimos adelante. Ni
bien se acomodaron en los cuatro camarotes del cata, los apuré a la
cubierta: ¡Allez!, ¡tout l'equipage pour la manoeuvre!, ¡prenez le
mouillage! (Vamos, toda la tripulación para la maniobra... agarren el
fondeo!!!) Había que ver la cara de los chicos... pero entendieron rápido
mi precario francés, y vinieron a hacer fuerza. Lo bueno fue cuando el
ancla zafó, y se desparramaron los siete en la cubierta... ya estábamos
presentados! Navegamos hacia Pardelas, un reparo que está unas 4 Millas al Sur de Pirámide, y desde ese momento -y durante toda la semana- las ballenas comenzaron su propia danza... y nosotros con ellas!
No
se privaron de hacernos ningún festejo, todo tipo de vueltas y saltos, de
bucear justo debajo del barco, de asomar sus cabezotas, de compartir sus
juegos amorosos, de entrenar a sus "pequeños", de darnos una
excepcional bienvenida. Para
la navegación de cada día rotábamos las tripulaciones, aunque por
fortuna Christine nos acompañó a bordo del Gandul durante todas las
salidas, gracias a lo cual poco a poco pudimos ir conociendo algo más
sobre sus escaladas y aventuras límites, y sobre el espíritu que la llevó
a fundar a.c.s.e.. También permitió que le transmitiéramos un poco más
de nuestro barco, nuestras experiencias anteriores, y de nuestra próxima
vuelta al mundo, y posibilitó compartir proyectos y esperanzas. Delfines australes, lobos, elefantes marinos (vistos por tierra en Caleta Valdés), pingüinos, gaviotas, cormoranes, gaviotines, cisnes de cuello negro, albatros y petreles se sumaron a las ballenas para introducirnos en esa explosión de vida que es la Península Valdés, durante toda la semana. Las
tripulaciones: KOTICK
(Alain y Claudine Caradec) Agnès
Suc (Dra.), Pierre Jean Rey (foto-film), Arnaud Collot, Anne-Laure
Tregouet, Guillaume Favre y Lucila Benavente (arg.). CALLAS
(Jorge Trabuchi y Cristina Díaz) Annabelle
Merlat (Dra.), Sebastien Pelle, Pablo Vincente (arg.), Vanessa Guillot y
Cindy Roullon. Christine
Janin (Dra.), Silvie Gervaise (Enfermera), Walter Cacciavillano (Dr.,
arg.), Nicolas Baillet, Damien Dubois, Walter Ayala (arg.) y Vincent
Choux. A
CHACUN SON EVEREST
a cada uno su Everest (www.achacunsoneverest.com) Es
una Fundación cuya meta es alcanzar por sobre todo la cima, es para los
niños que sufren lograr una continuación de vida, pensar en su futuro.
La Dra. Christine Janin acompaña a enfermos hemato-oncológicos pediátricos
(niños y adolescentes con leucemia o cáncer) en ese difícil camino a la
curación: "A cada uno su Everest!". A
través de un paralelo simbólico entre las dificultades que se presentan
en la montaña hasta llegar a la cima y aquellas de la enfermedad,
Christine quiere ayudar a los niños a una "mejor curación",
quiere contribuir a que ellos readquieran el estado de bienestar para
mirar hacia el futuro... Una nueva forma de vida a descubrir, a compartir,
juntos. Christine JaninMédica y escaladora, es el alma máter del proyecto "a cada uno su Everest". Escaladora
top, alcanzó la cima del Everest el 5 de Octubre del ‘90, más tarde
escaló alrededor del mundo las cumbres mayores de cada continente
"le TOP' 7" y en el '97 realizó una caminata de más de 1000
Km. por el hielo hasta el Polo Norte, durante 62 jornadas de temperaturas
que orillaban los 35º bajo cero. En
un país en el cual la aventura hace parte de la cultura, es la única
mujer que ha logrado cada una de esas metas extremas. Es
autora de varios libros, y su empuje y energía han hecho posible -junto a
un valioso equipo- esta maravilla que redunda en una diferencia para
muchos jóvenes dolientes y sus familias. "El
Everest fue mi obsesión, mi idea fija. Cuando por fin lo alcancé, me
sentí aliviada, y por así decirlo, curada. Tú
Everest es la enfermedad, y yo sé que la ascensión es difícil. Es
larga, es alta. Tienes días de sol, y vas bien. Los tienes de tempestad y
de niebla, y tú tienes frío. Y
de pronto un día la cima está ahí, enfrente nuestro"
Y
todavía hay quien cree que no queda nobleza en el mundo... Los
barcos y sus capitanes: El KOTICK, y Alain Carade Se
trata de un barco de leyenda, el original Damien
III, de Gerard Janichon, que más tarde Oleg llamó Kotick,
así como lo mantuvo Alain. Pensado para el crucero austral, es una auténtica
"nave", un barco que funciona de "rompehielos", y que
la sapiencia y la perseverancia de Alain han permitido un equipamiento de
sueño, un barco muy pero muy especial. Casco
y cubierta de acero, tiene unos 16 m. de eslora, unos 4,5 m. de manga, y
quillote izable. Su desplazamiento ronda las 16 Toneladas. Desde hace un
par de años está aparejado como cutter al tope (antes era un schooner).
Su motor es de 85 HP. Todos
los años realiza viajes a la Antártida, a las Georgias, a las Malvinas,
ahora también a Groenlandia, destinos todos que son los más complejos
desde el punto de vista náutico, y que Alain navega año tras año como
quien da una vueltita por el barrio... Devenido
en figura de la navegación extrema, nos honra con su amistad y con su
confianza, y desde hace años navega nuestras aguas como un argentino más,
o como sería bueno que navegáramos los argentinos. El
CALLAS, y Jorge Trabuchi El
Callas cuenta con 14,40 m. de eslora, 4 m. de manga y un calado de 2 m. Su
casco es de acero. Fue diseñado por Roberto Hossmann. Su desplazamiento
es de 16 toneladas. Está aparejado a queche, con unos 140 m2 de
superficie vélica. Posee un motor diesel de 90 HP. Un
barco muy bien equipado, con bellos interiores, preparado para la navegación
austral. Navega habitualmente la Tierra del Fuego, sus canales, el mítico
Cabo de Hornos y ha llegado también hasta la Antártida. Jorge
Trabuchi es su capitán y propietario. Con sincera modestia comenta que
sus antecedentes son más bien los del Callas, aunque confiesa haber
navegado antes también en otros barcos, corrido a Río en el Esperanza, y
demás. Se trata sin dudas de un muy buen barco y una curtida y sólida
tripulación. El GANDUL, y Gustavo Díaz M.
El
Gandul es un catamarán de 11,40 m. de eslora, 6,5 m. de manga y 5
toneladas de desplazamiento. Su aparejo es de Goleta, y su casco es de
terciado naval de cedro, plastificado.
Fue diseñado y construido por su capitán y propietario (junto a un grupo
de jóvenes voluntarios) en Comodoro Rivadavia, durante el '91, y en su
viaje inaugural cruzaron el Atlántico de ida y vuelta hasta España. Fue
exhibido en la EXPO SEVILLA '92, junto a las réplicas de las carabelas de
Colón y del taxi espacial Discovery, y fue despedido y recibido por una
multitud nunca antes vista en esa ciudad. Pensado
para vivir a bordo, cuenta con simples y amplios interiores, cuatro
camarotes, dos baños, cocina, estar y sala de navegación. Antes
del catamarán, Gustavo tuvo el Gandul II, un pequeño monocasco de acero,
con el que recorrió nuestras aguas australes y más, también navegó
hasta la Antártida en el Oviri. Acredita unas cuantas aventuras a la
vela, algunas de las cuales ha ido relatando en sus libros: Entre
el Cielo y el Mar ('87), y Gandul a fuerza de Sueños ('98). |