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"Sueña, lo que te atrevas a soñar, Ve,
donde quieras ir Se, lo que quieras ser... ¡VIVE! J.
S. GAVIOTA
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DESDE
LA PATAGONIA A BRASIL:
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Somos
viajeros descubridores... vemos con los ojo limpios, ojos de conocer y de
buscar, ojos de encontrar belleza y amistad.
Tantas manos se alzan
en el saludo. Tantos afectos se escapan por los ojos, la garganta se afloja...
quien puede partir?
Ante
nosotros el Atlántico es una gloria sol, cielo azul, aguas tranquilas... una
suave brisa nos va llevando, nos va uiendo. Nuestra familia parte
HASTA
LA VUELTA ¡COMODORO!
Son
las 10,30 del Martes 29 de mayo de 1990
La
despedida nus sorprende, demasiada gente, demasiada buena onda, ayuda y cariño;
se siente en la piel, recuerdos de los que no se olvidan.
Viento suave. un bello sol. y al fin dejamos atras el puerto y despedimos a los ultimas amigos.
Mar-cielo-viento-olas-barco
comienzan a ser nuestro mundo
Confirmado:
no tenemos motor
En
la amarra de la abrigada Caleta Cordoba festejamos los primeros cumpleaños náuticos.
El 1/6 Facundo cumplió dos años, y el 4/6 me toco a mi
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El cumple de Facundo
Fondeados en Caleta Horno |
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Afuera
brama el temporal, mientras d¡sfrutamos de las primeras -simples y ahorrativas-
duchas náuticas.
Observamos
a los lobos marinos. Las gaviotas los sobrevuelan y los chicos festejan cuando
estas consiguen pedacitos de pescado. Vamos re-aprendiendo las leyes de la
naturaleza.
EN
VIAJE
Nos
dirigimos al Norte del Golfo San Jorge
Al
amanecer escucho risas, gritos y juegos.. los chicos se despertaron; el barco es
una fiesta.
Al
acercarnos a Cabeta Horno, el viento se pone muy duro, y dando bordes
arriesgadamente entre las rocas logramos pasar. Fondeamos en la imponente, bella
y sorprendente caleta, como hace más de cuatro siglos lo hiciera Simon de
Alcazaba y Sotomayor, para fundar la provincia de Nueva León. Un lugar fuerte,
con acantilados, roquedales, aguas calmas y paz, mucha paz.
Organizamos
excursiones por los alrededores, a pie, en bote, como sea. No es demasiado fácil
pues hay que cargar con Facundo, y porque el frío se siente, pero vale la pena.
Un
mal susto fue despertar en plena noche medio asfixiados por falta de oxígeno.
Un par de dolores de cabeza más tarde quedó olvidado.
UNA
ETAPA MUY DURA
Comenzamos
navegando en un mar de aceite, con los delfines danzando alrededor del barco.
Antes
el frío se colaba por todas partes, manteniéndonos en el calor de la cabina.
Ante el espectáculo de estos amigos saltando y jugando ya ni lo sentimos.

Vientos
favorables nos invitan a seguir adelante, más alla, internándonos en el Golfo
San Matías.
Un
duro temporal nos va llegando por popa, Ofelia está mal, y yo me siento
agotado. Los chicos son los únicos que no tienen problemas. No existen fondeos
ni reparos alternativos, ahora debemos cruzar hasta Buenos Aires (su costa sur),
en pleno zarandeo de fuertes olas y temporal de fuerza 9.
Nuestro
motor nunca funcionó, pero en navegacion se nos rompe la cañería y se derrama
toda la nafta en el interior. La sentina se inunda, y el barco es una bomba de
tiempo. Activada.
Pese
a las reiteradas limpiezas el olor perdura. Durante das días no encendemos la
estufa -con este frío- ni cocinamos, ni siquiera prendemos las luces; dormimos
con el barco lo más abierto posible para que se nos pase el mareo-nafta.
Qué caro suele ser el precio de hacer realidad los sueños (aunque debe ser muchísimo más caro no hacerlos!).
Me
pregunto hasta cuándo seguiremos, hasta dónde habremos de llegar. Estoy
exhausto de llevar el barco (velas y maniobras, rumbo, posición, etc.) de
cocinar, de atender a los chicos...
Ofelia
ya no puede seguir. Quién podría culparía si me dice de parar? Durante la
navegación sufre mareos y vómitos, pero tampoco habla de abandonar. Hay que
tener mucha pasta. A bordo he visto a varios duros tirar la
El
16 de junio fondeamos en San Blas, paraíso
de pescadores que en invierno es un
pueblo fantasma. Solo unas pocas almas para testimoniarnos sus buenas ondas y
mostrarnos los alrededores
El
paso de la barra exterior de la Bahía San Blas hacia Mar del Plata, entre
bancos, metía miedo. Mas tarde terribles olas se estrellan con el techo de la
cabina, y provocan tres o cuatro acostadas. Ignacio de fiesta: -Eu papi...
mira qué olas! Ahí viene una mas grande!. vení, hagamos escuelita que
hoy mamí no me da holilla- (la única tranquilidad que tenemos está dada por
nuestro noble barco).
21
de Junio Temporal. Muchos golpes. Las olas barren la cubierta. Esta, la noche más
larga del año, es verdaderamente interminable.
Descubro
que me pongo nervioso -como nunca antes- con mal tiempo. Me pesa la
responsabilidad. Qué espanto si algo les pasara a Ofe y a los chicos...
Recuerdo un bello obsequio escrito de mi amigo Kiko Bianchini. "El peso de
los que guían es doble, así como las armas que Dios les da para vencer las
dificultades... tu privilegio es el
servicio a un ideal, y el amor que brindas a tus semejantes. Que la luz sea tu
guía, la comprensión tu acompañante, y tu Dios interior tu consejero".
El
sabado 23 de Junio fondeamos en "La Feliz". Desde aquí comienza a
cambiar la historia.
MAR
DEL PLATA
Qué
ciudad tan linda. Nos gusta más ahora que en verano, cuando es invadida por el
turismo. Hacemos del Club Náutico Mar del Plata nuestra parada. Nuevos amigos y
tambien trabajo: Ofelia poniendo al día "toneladas" de ropa; y yo
recomponiendo la pintura del casco, que antes de zarpar de Comodoro se levantara
por los golpes de la boya de amarre. No queremos irnos pues nos tratan muy bien
y nos sentimos cómodas
En
navegación las cosas no son tan fáciles. Poco viento, en contra, y. peor aún,
nieblas. Vamos lentos, y cada tanto nos pasa algun buque cerca. Sin radio, sin
motor, y sin gobierno (por falta de viento) esto se torna peligroso en serio.
SAN
CLEMENTE
El
lunes 9 de Julio entramos en "la Tapera de López" en San Clemente ¡Qué
bien la pasamos aquí!
PUNTA DEL ESTE
Clásica ciudad turística, bonita. Buenas playas, y un clima muy agradable en temporada. No nos gustó. Encontramos todo carísimo, y gente del lugar... no sabemos donde está!. Lo bueno fue encontrar compatriotas náuticos gustosos de compartir y de conocer nuestro barco.
Una
semana después ponemos proa hacia Brasil. Se trata de una etapa muy larga y difícil.
Queremos ir hasta Laguna (Estado de Santa Catarina). Son mas de 500 millas (casi
1000 km) cuyas costas son un verdadero cementerio de barcos. Son varios los
veleros que naufragaron allí desde que en 1932, el más grande navegante
argentino de todos los tiempos, Vito Dumas, embarrancara con su
"Legh". La única solución es navegar mar afuera en serio, digamos al
menos a 50 millas de la costa.
HACIA
BRASIL
El
barco navega a buena marcha. La brisa llena las velas. Pero el espectáculo esta
abajo. Noctilucas. La ola que abre la proa brilla a la luna. A la salida del timón
se forma una luz hipnótica. Nuestra estela plateada cobra sentido. Esta visión
ya vale el viaje.
Vamos
por la ruta de los navíos. Parece una avenida de buques. Por suerte
Ofelia (que ya está mejor) me ayuda a vigilar.
Ignacio
(y tambien Facundo) se ponen al día con la "Escuelita". Pintan,
dibujan, y ahora ini quiere empezar con las palabras. Le vamos enseñando lo
mejor que podemos.
Pasamos
días lindos-feos, vientos suaves-fuertes, noches bellas-lluvias, calmas-olas,
vientos francos-en contra, y disfrutamos las mas bellas noches de la creacion.
Las estrellas, todas, brillan para nosotros..
LAGUNA
Su
entrada es difícil El paso entre las escolleras es muy estrecho y peligroso.
Nos vamos acercando con toda la "carga" que la situación impone. El
viento está en contra. Damos bordes. Los chicos estan adentro, y nosotros. pura
adrenalina.
Dos
lanchitas pesqueras se acercan brindándonos ayuda, guiándonos en el paso y
luego remolcandonos hasta el puerto. A los lados, pintorescas casas de
pescadores. Morro, sol, cielo azul y verde, muchísimo verde. Varios delfines
nos cortan la proa.
Ni
bien pisamos el suelo brasileño, además del remolque nos regalan dos palometas
para el almuerzo... Viene Roberto, que es del "late Clube de Laguna",
y nos invita a ir allá. Pero hace falta motor. A la medía hora están con un
crucero remolcándonos hacia el Club. Y recién llegamos.
En
la Laguna la pasamos bárbaro. Visitamos los alrededores: belleza. Morros
colmados de vegetación, con vistas hermosas de la playa, la ciudad, la laguna.
Son dos c¡udades en una. De un lado la nueva: turist¡ca, con sus plazas,
hoteles, negocios, restaurantes. La conocimos poco. Del otro lado la Laguna, con
su ciudad vieja: típica y característica con sus pescadores, su gente simple y
auténtica.
Forjamos
amistad con Josemar Fernández, tipo gaucho como pocos, Poseedor del único
velero habitable del lugar, el "Imagine", que fue hecho por sus
propias manos. Gracias a él pudiroos conocer y comprender mejor el lugar y su
gente. Nos llevo por los alrededores, el río "Tubarau" y la laguna.
Por
entonces llego mi madre de visita. Estuvo casi dos semanas con nosotros, adaptándose
bastante bien a la v¡da de a bordo.
Tras
casi tres semanas en Laguna nos despedimos.
A
proa Floria y la Ilha de Santa Catarina.
FLORIANÓPOLIS
Al
navegar entre la Isla de Santa Catarina y la costa no podemos menos que
maravillarnos; sus aguas azules siempre calmas, sus playas paradisíacas, un inv¡erno
que para nosotros es primavera, y el verde, mucho verde.
En
el late Clube nos aguarda una grata sorpresa: Juan Luis y Alba. Dos argentinos
que alcanzaron Floria con su velero "Morena" hace unos cinco años, y
que con el fruto de sus esfuerzos esperan seguir navegando. Nos ayudan en todo,
y sentimos una vez más gratitud y el calor de la amistad.
Visitamos
también "Jureré", la otra sede del mismo Club, al norte de la isla,
en un día de película.
PORTO
BELO Y CAMBORIÚ
Una
ciudad antigua, tornada en "turística". Algo más al norte esta la
hermosa Caixa da Ao, adonde permenecemos fondeados varios días.
Camboriú
es un bonito sitio, pero demasiado "turístico" para nuestro gusto.
HACIA EL FIN DE TODO FRíO
Nos
vamos hacia Santos.
El
3 de setiembre fondeamos en "Perequé", una pintoresca playa de
pescadores pegada a Santos, que es una ciudad grande, antigua, con mucho
movimiento, que parece opacada por la cercanía de la "monstruosa" Sao
Paulo. La más grande del Brasil, con 24
Una
noche, al querer retornar al barco, las rompientes nos hacen dudar de emprender
el regreso con el bote inflable. Llegamos con el gomón hasta la orilla,
cargados con bidones de agua, comida y los chicos -con sus salvavidas-.
-Gustavo, subí vos que yo lo mantengo-, me dice Ofelia. -Listo, arriba que ya
empiezo a remar!.
En
camino hacia "Sao Sebastián" fondeamos por unos días en
"Bertioga", donde hacemos nuevos amigos.
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ILHABELLA
y más
Permanecemos
en el "Pinda late Clube" varios días. El 10-9 festejamos el cumpleaños
de Ignacio.
El lugar es imponente, de una belleza majestuosa.
El
13 de ese mes navegamos hasta el "Ubatuba late Clube", en Saco Da
Ribeira. Hoy se cumplen doce años desde el día en que con Ofelia comenzamos a
soñar juntos. Qué gusto celebrarlo aquí, en nuestro Garnlul, con nuestros
hijos...
Una
semana más tarde entramos a
ANGRA
DOS REIS
Desde
el 20 de setiembre permanecemos tres semanas en cercanías de esta pintoresca
ciudad. Vemos bastante: Cajaiba; en Ilha Grande: Araxatiba, Saco Da Longa,
Santana, Saco Do Ceu, Abraio; Angra, y también la playa frente al Portogalo
Hotel. Nos quedan por conocer la histórica Para Ti y Bracui, donde se encuentra
el mayor movimiento náutico.
Lluvia-sol
radiante-calma-viento fresco- nada de olas, navegaciones plácidas, fondeos,
despertar, bañarnos y lavar la ropa en las "cachoeiras" (cascadas).
Nadar, cocer nuestro pan, ver crecer a nuestros hijos, VIVIR; seria el resúmen
de aquellos días y creo que de todo el viaje al Brasil.
| Fondeados
en Saco Da Longa
Ofelia con Ini y Facu en el puerto de Angra |
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Nos
visitan los padres de Ofelia por una semana, y los chicos se mudan al hotel.
Aprovechamos
para visitar Rio de Janeiro en ómnibus. Es una ciudad bellísima.
El
paseo no tiene desperdicio. Al acabarse nuestro tiempo en Brasil, nos queda una
gran satisfacción, y un fuerte deseo de volver, para ir un poco más allá...
Hemos
conocido gente que da gusto, hecho amigos, aprendimos bastante su idioma, sus
costumbres, forma de vida. Recorrimos sus parajes, compartimos....
Una
vez más estamos agradecidos a la vida, por permitirnos concretar nuestros sueños.
Pero aún falta el largo retorno. Ofelia y los chicos volverán en avión para que yo pueda regresar sin escalas.